Opinión Pública ¿cuál es su origen?

En el artículo de José María Rubio Ferreres: Opinión Pública y medios de comunicación. Teoría del agenda setting, se analizan y plantean, en primer lugar, el origen y definiciones de la opinión pública como fenómeno comunicativo; nos habla del impacto y relevancia que los medios de comunicación tienen sobre los distintos públicos y la manera en que influyen sobre la percepción que estos públicos tienen sobre temas específicos.

El segundo planteamiento es sobre las definiciones y características de la teoría del agenda setting, según la cual los medios, a través de su propia selección y criterios, determinan no necesariamente lo que el público opinará sobre determinados temas, pero sí sobre qué temas deberá fijar su atención en su dinámica diaria.

pexels-photo-42153Aunque a partir de que fueron inventados, los medios han estado presentes en nuestras vidas, Rubio cita a McQuail (2000) afirmando que “el poder de los medios puede variar con el tiempo” (p. 501), resaltando que su influencia puede ser mayor o menor dependiendo de los momentos más o menos críticos que estemos viviendo como sociedad, o de que tan cercanos estemos de la situación que se nos está informando.

En una aproximación al concepto, Rubio afirma que la opinión pública no es lo mismo que la cultura, ni tampoco está integrada por las ideas, creencias y valores de algún grupo social, sino que más bien navega en los límites de éstos. Tal como lo señala Mora (2005) “…los individuos generan consensos y disensos, adaptaciones y desafíos, forman imágenes y percepciones, refuerzan o contradicen las líneas de pensamiento que impregnan cada época y las conectan, puntualmente, con cada tema específico que adquiere relevancia pública…”. (p. 40)

Y citando nuevamente a Mora (2005), define entonces a la opinión pública: “Cuando la gente habla entre sí y pone en circulación sus opiniones en el espacio social, contribuye a la formación de un tejido social específico, intangible y a la vez aprehensible para casi todos. Ese plano de la vida social constituido por las opiniones que las personas emiten y circulan entre ellas es llamado opinión pública.” (p. 23)

Una parte que me parece verdaderamente significativa es que el autor, basándose en la obra de Walter Lippmann sobre la opinión pública, nos habla de los “seudoentornos” que construyen los medios informativos: “Podemos tener la certeza de que en el ámbito de la vida social, lo que se denomina adaptación de los individuos al entorno,  tiene lugar por medio de ficciones. Cuando decimos ficciones no queremos decir mentiras, sino representaciones del entorno que en mayor o menor grado son obra de los individuos.” (Lippmann, 2003, p. 33) De esta forma, la percepción de los individuos sobre la vida real, se ve completamente influenciada por la propaganda política, los medios y su manipulación, etc.

De la misma manera, recurre en múltiples ocasiones a McCombs para profundizar en varios elementos que componen la teoría de la agenda setting, que como el mismo McCombs afirma “los editores y directores informativos, con su selección día a día y su despliegue de informaciones, dirigen nuestra atención e influyen en nuestra percepción de cuáles son los temas más importantes del día.” (2006, p. 24)

Después de varios análisis más y la mención de otros tantos teóricos como Sartori, Wolf, Cohen, Shaw, McQuail, Berger y Luckmann, entre otros, la conclusión de Rubio me parece determinante: los medios de comunicación de masas son unos poderosos instrumentos en la configuración de la mentalidad dominante en las sociedades contemporáneas. Podemos decirlo de otra manera: los medios de comunicación de masas tienen un papel preponderante en la manufactura o producción del consentimiento colectivo. Podemos también dar un paso más y afirmar que los medios de comunicación de masas – como consecuencia final de su papel en la configuración de la mentalidad dominante y en la manufactura del consentimiento colectivo – terminan por ser piezas claves al servicio de la aparición, desarrollo, fijación y mantenimiento de ciertos peligrosos dogmatismos democráticos que de vez en cuando afloran en las sociedades de inspiración liberal y pluralista, y cuyo efecto es la “espiral del silencio” (Noelle-Neumann 2003).

Es innegable el poder que los medios de comunicación ejercen en nuestra dinámica psicosocial y el impacto que causan sobre nuestra percepción de la realidad. Con la aparición del internet y las redes sociales, este impacto se ve incrementado exponencialmente, y más allá de encontrarnos con información “más libre” o menos manipulada, nos encontramos con nuevos “gatekeepers” que siguen determinando aquel contenido que debemos consumir. El término gatekeeper fue creado por Kurt Lewin en 1947, y se refiere a las personas “que actúan en las empresas periodísticas seleccionando las informaciones que llegan a ellas acerca de los acontecimientos ocurridos, al considerarlas como más relevantes o de mayor interés para una determinada audiencia.”

Eli Pariser, en su libro “El filtro burbuja: cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos” (Taurus, 2017), nos habla de cómo cada uno de nosotros vive en un universo de información personalizada, una burbuja a la que solo acceden las noticias que se ajustan a nuestros intereses y preferencias, limitando la exposición a ideas, opiniones y realidades ajenas. De esta forma, los nuevos gatekeepers son los algoritmos con los que nos topamos de frente todos los días, o en su defecto, las grandes compañías que controlan estos algoritmos.

En el mismo sentido, el efecto de la burbuja de filtro y el cómo este filtro contribuye al agenda setting no termina ahí, pues nosotros como público también ponemos de nuestra parte: no solo le damos like a lo que más nos gusta, sino que además somos menos críticos con esos contenidos, lo que además contribuye en gran medida a la difusión de noticias falsas y desinformación.

Aun así, no todo es malo, internet también ha permitido la aparición de nuevos medios independientes, más honestos y comprometidos que se empeñan en mostrar otras caras y perspectivas de la información de lo que en el mundo acontece. Solo hace falta navegar a mayor profundidad para encontrar noticias con otro enfoque, o nuevas realidades que no necesariamente se retratan en los medios comerciales. Es claro que esta no es la solución, pues la mayor parte de los usuarios de internet no pasa de los primeros 10 resultados en el buscador de Google, independientemente del tema que se trate, pero por lo menos las opciones existen si sabemos buscarlas.

Finalmente, el nivel educativo de un pueblo también puede influir en mayor o menor medida en el efecto de la agenda setting. No significa necesariamente que los más educados tendrán mejores juicios sobre la información que reciben de los medios, pero es probable que sea más difícil manipularlos. Una sociedad mejor educada tendrá mayores posibilidades de sobrepasar la burbuja y tener criterios más objetivos sobre lo que acontece en el mundo.

 

Referencias

Armañanzas, Emy. La acción de los gatekeepers ante los referentes. Communication & Society 6 (1993). Recuperado de: http://www.unav.es/fcom/communication-society/es/articulo.php?art_id=237

Rubio Ferreres, José María. Opinión pública y medios de comunicación. Teoría de la agenda setting. Gazeta de Antropología (2009,25) Recuperado de http://www.ugr.es/~pwlac/G25_01JoseMaria_Rubio_Ferreres.html

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